¿Tienes un bulldog, un bulli, un carlino, …?
Sí, exacto, las llamadas razas braquicéfalas. Serás un enamorado de ellas si has tenido la suerte de convivir con alguno de ellos; son súper simpáticos, afables, cariñosos, ¡lo darían todo por ti!.
Pero no todo es tan bueno en estos amigos, hay un problema que no podemos obviar, ¡NO PUEDEN RESPIRAR BIEN! y no es un tópico; no es normal que tu perro ronque y tenga dificultad respiratoria al menor esfuerzo, incluso problemas digestivos (vómitos con frecuencia). Si éste es tu caso, solo existe una solución: LA CIRUGÍA.

¿Y por qué respiran mal?
Este tipo de mascota presenta los orificios nasales más estrechos de lo habitual, un paladar blando, no solo alargado sino muy engrosado, y los divertículos laríngeos evertidos; estos tres componentes son los que impiden que tu perro pueda respirar bien, correr porque se cansa e incluso vomitar con frecuencia baba y espuma.

¿Qué podemos hacer nosotros por tu amigo?
Siempre hay que acudir a la CIRUGÍA, y es importante que sea joven a fin de que no haya desarrollado afecciones secundarias.

En Nuestro Centro Veterinario somos especialistas en este tipo de intervención, realizando en un mismo acto quirúrgico la ampliación de los orificios nasales, la corrección del paladar (corregimos tanto el exceso de longitud como el exceso de grosor del paladar blando, según la técnica FFP: Folded Flap Palatoplasty) y la escisión de los divertículos laríngeos (ventriculectomía)

¿Resultados?

El pronóstico, en nuestro centro tras esta intervención, en animales jóvenes (6 a 8 meses) sin otras complicaciones, es de una gran mejoría en los síntomas respiratorios y digestivos; nuestros clientes se muestran muy gratificados cuando ven los resultados, gracias a que contamos con una cirujana especialista en esta intervención y que el personal de la clínica se vuelca enteramente por el paciente (anestesista, veterinarios , auxiliares) procurando que tu amigo tenga la mejor cirugía y postoperatorio.

¡MUY IMPORTANTE!: debemos actuar cuanto antes, a los 6-8 meses de edad, para evitar problemas secundarios y graves como es el colapso traqueal.